
Tatiana Vásquez Hernández (Bogotá, Colombia, 1987), experta en energía solar fotovoltaica en contextos rurales. A lo largo de sus 10 años de experiencia en el sector fotovoltaico, ha trabajado como consultora e ingeniera de campo en el sector público y privado y en cooperación. Para ella, la tecnología fotovoltaica, especialmente en aislada (sistemas fuera de la red), le permite participar en varios aspectos que le apasionan, trabajando en todo el proceso de la generación al consumo, la cercanía con las comunidades, el cuidado del medio ambiente y, también, el llegar a lugares remotos a los que muy pocos llegan.
Se define como una mujer solidaria, comprensiva,
confidente, responsable y respetuosa de su familia. Es soñadora y eso lo
comparte con su esposo, virtudes que considera importantes dentro de un
matrimonio. Nos cuenta orgullosa lo que para ella significa ser colombiana:
“Colombia representa cordialidad y amabilidad, características propias de gente
de América Latina, quienes siempre llevan una sonrisa en el rostro”. Al mismo
tiempo nos cuenta con desazón como aún en algunos países siguen existiendo
estereotipos relacionados con el narcotráfico para los colombianos.
Tatiana es Ingeniera
Eléctrica por la Universidad Distrital Francisco José de Caldas y Máster en
Energía Solar Fotovoltaica por la Universidad Politécnica de Madrid. Estudió ingeniería eléctrica por
pura casualidad. En su época estaba en auge el estudiar Ingeniería en Sistemas y
en el colegio se había encaminado a eso ya que, desde muy joven, en sus tiempos
libres trabajaba en un negocio de computadoras. En este camino, Tatiana tenía
claro que quería estudiar en la universidad pública, porque para ella la educación
pública es más humana. Intentó estudiar en la Universidad Nacional en Colombia,
donde entre 4.000 personas solo había 80 cupos para Ingeniería en Sistemas.
Tatiana quedó en el puesto No. 90, lo que la ubicaba como “opcionada” en caso
de que alguien renuncie a su plaza, pero eso no pasó. Sin dudarlo, decidió
buscar una alternativa, una opción que fuera menos demandada, pero que, al
mismo tiempo, le abriera nuevas oportunidades. Entre sus opciones estaba la
ingeniería eléctrica. ¡Ella no se rindió! aplicó a la universidad pública de
Bogotá y escogió ingeniería eléctrica. En el primer semestre de carrera recibió
la asignatura “Seminario Ingeniería” y conoció el alcance que tenía la carrera de
ingeniería eléctrica, apasionándose inmediatamente por la generación de
electricidad, en particular, de la hidráulica. En su carrera existían
asignaturas electivas (optativas), y entre éstas estaba la asignatura de “Sistemas
Fotovoltaicos”, un área que llamaba mucho más su atención porque “la
fotovoltaica llega a rincones donde la hidráulica no lo hace y Colombia está
lleno de estos lugares”. Así comienza su fascinación por la fotovoltaica y la
construcción de un camino que inicia incluso antes de graduarse a través de un
programa de prácticas. Para terminar este relato, con alegría recuerda dos
consejos de su padre “No es hacer lo que uno quiera, es querer lo que uno hace”
y eso refleja su rostro cada vez que menciona la palabra “fotovoltaica”. “Para
el estudio lo que sea, el estudio es lo que único que te va a permitir ser
independiente”, porque “a lo que uno no puede renunciar es a su libertad de
pensamiento y eso te lo da el estudio, tienes derecho a pensar totalmente
diferente”.
En este largo camino de su carrera profesional, Tatiana comparte con Energy from Women varias experiencias que la han marcado como persona, y en ellas destaca especialmente historias de mujeres. Relata su experiencia en Arauca, una zona que se ha caracterizado por un alto nivel de inseguridad. Aquí tuvo como misión, la implementación de proyectos piloto de energía solar financiados por el Ministerio de Ciencia y Tecnología e Innovación. Su trabajo consistía en identificar viviendas que por su ubicación no podían acceder al servicio eléctrico vía extensión de red. Es aquí donde Tatiana conoce una mujer de 75 años, profesora de una escuela muy cercana a una zona inundable. Al ser época de invierno y por las inundaciones provocadas, los niños no podían desplazarse a la escuela, así que, para solucionar este problema, la profesora adecuó un espacio en su vivienda, una casa muy humilde, para ayudar a que los niños sigan aprendiendo durante la época de invierno. Para Tatiana ha sido muy gratificante comprobar que con su trabajo podía brindar esperanza y mejorar las condiciones de vida y aprendizaje de estos niños, llevando e instalando tecnología solar.
Su trabajo es una manera de aportar a retos globales como el cambio climático y la desigualdad, “…que mi trabajo haga parte de esa contribución, es lo que me reconforta y, mucho más, al ser testigo de aquellas historias que impactan y que muestran la realidad de mi país”. Por ejemplo, en estas zonas, indica ella, “las personas tienen que caminar hasta tres horas para cargar su celular hasta el poblado más cercano y pagan una tarifa de 1.000 pesos, mientras que, en la ciudad, pueden hacerlo directamente en su casa y el costo de la energía resulta mucho más económico”. Para Tatiana “transformar la vida de estas personas es mi aporte, es contribuir para que tengan parte de las oportunidades que tenemos en la ciudad”.
Tatiana también nos cuenta sobre las barreras que ha encontrado para su formación en un área técnica. La primera barrera comienza desde la formación en tecnología para mujeres, una barrera desde el colegio. En Bogotá, en su época, los colegios técnicos solo estaban destinados a hombres. En la Universidad encuentra otra barrera, por esa diferencia de conocimiento entre mujeres y hombres, por el hecho de no haber accedido a estudios técnicos desde una edad más temprana a comparación que sus compañeros, a lo que se añade la competencia estudiantil. Tatiana era una de seis mujeres en un salón de 40 hombres en estudios de ingeniería eléctrica. Su grupo de trabajo era comúnmente conformado por mujeres con el propósito de apoyarse unas a otras. Pero las barreras no solo están en la formación sino también en la participación, Tatiana afirma que “no existe suficiente representación de la mujer en el sector energético colombiano, y que se necesita un mayor acceso a información en género”. Ella considera que “hace falta reconocer que las mujeres somos importantes para el desarrollo de la sociedad y que debemos darnos nuestro lugar” y “…trabajar por ir en contra de esas barreras basadas en una desconfianza sobre la capacidad de la mujer para realizar trabajos de ingeniería”.
Tatiana admira a su familia que se caracteriza por su constancia y espíritu de superación. De su esposo resalta su capacidad de lucha para seguir sus sueños, de su padre: la disciplina, de su madre: la calidad humana y de su hermano: la perseverancia. Fuera del entorno familiar, reconoce que admira ciertas características en las personas, como “la lucha por un propósito”. Entre estas personas nombra a Marie Curie, quien, por la época, no pudo hacer suyos sus proyectos de investigación desde un inicio, pero quien, a pesar de todo, no se rindió…”. “Tatiana puede ser un modelo a seguir”, y lo afirma con mucha seguridad, esa seguridad que ha ido construyendo en su trabajo. Su espíritu de superación puede inspirar a otras mujeres, y afirma: “Es cuestión de conocer la historia de cada una y buscarle el camino para que ellas encuentren esa realización”.
“Ahora hay más oportunidades para las mujeres, se tiene más visibilidad, es el momento de que se empoderen, que aprendan, enseñen y se den a conocer”. Ella reconoce la importancia de que el Objetivo de Desarrollo 5 “Igualdad de Género” conste dentro de una agenda global. “Es el momento de entrar a participar, a construir, para que nuestras historias se den a conocer”.
Su consejo para las más niñas y jóvenes que pretendan emprender un camino en una carrera técnica, nos dice: “Uno tiene que encontrar lo que le apasiona, así lo disfrutas, también lo lloras, no todo es alegría, pero sabes que vale la pena”. “Comiencen por descubrir lo que les gusta e infórmense de las posibilidades de formación disponibles”.
¡Muchas gracias, Tatiana, disfrutamos conocer,
escribir y sobre todo, compartir tu historia!
Energy from Women
Sobre la autora: Andrea Eras Almeida, Doctora en Energía Solar Fotovoltaica, Fundadora de Energy from Women.
Excelente ejemplo de entrega y profesionalismo. Dios le bendiga en cada proyecto que emprenda.
ResponderBorrarEstimado Jhon, gracias por tu apoyo y por la lectura a la historia de Tatiana Vásquez.
BorrarGracias Jhon por tus buenos deseos
BorrarFelicitaciones Tatiana. Continúa así. Cariños desde Lima.
ResponderBorrarMuchas gracias por el apoyo a Tatiana y su trabajo. Un saludo
BorrarGracias por tu apoyo desde Perú
Borrar👏🏻👏🏻
ResponderBorrarGracias por leernos y mostrar interés en esta historia, Lorena. Un saludo
BorrarGracias por leer mi historia
BorrarFelicitaciones Tatiana!
ResponderBorrarPara mí eres una amiga muy querida y admirada
Muchas gracias por su apoyo y felicitaciones a Tatiana, quien hace un gran trabajo. Saludos
BorrarGracias a ti por tomar el tiempo de leer mi historia
BorrarExcelente ser humano
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